¿Es el fin de las tragaperras?


Los últimos años han sido testigos del declive de cantidad y facturación de máquinas recreativas tipo B. Nuevas tendencias y nuevos hábitos que transforman hasta la forma de juego más tradicional.

Cada vez es menos común encontrar una máquina tragaperra en algún bar. En los últimos años han desaparecido 60.000 máquinas en España, quedando su número reducido a solo 199.417 unidades. Nuevas tendencias de juego y la búsqueda de innovación constante hacen parecer a estos aparatos como repetitivos y poco novedosos, sobre todo para el público más joven.

El Consejo Empresarial del Juego (Cejuego) certifica que la facturación de las máquinas tragaperras (conocidas en el sector como máquinas B) ha disminuido un 35% en los últimos 10 años. Los ingresos de este tipo de juego han caído de 4.400 millones de euros a 2.880 en la actualidad. Alejandro Landaluce, director general de Cejuego, explica la tendencia por la creciente diversificación e innovación en las formas de juego. Además, detalla, las formas del ocio están cambiando en España y el mundo, especialmente en las nuevas generaciones, que se sienten más atraídos por las máquinas tragamonedas en línea y los casinos en línea

Máquinas tragaperras tipo B: los motivos de la crisis

Las máquinas tragaperras atraen a un público más maduro y tradicional que suele frecuentar mucho los bares. Por eso, también explican la caída por leyes anti humo más estrictas, y por la crisis económica que, obviamente, afecta también al sector gastronómico. Se calcula que un 80% de las máquinas están instaladas en hotelería (principalmente en bares). El resto se reparte en bingos, casinos y salas de juego.

Hoy en España hay 60.000 máquinas menos que en 2007, pero, aún en caída, siguen representando la principal fuente de ingresos del sector del juego privado en este país. "Las máquinas en hostelería son un producto muy maduro y es lógico tengan una evolución acorde. Sin embargo, también es cierto que el sector está innovando continuamente", explica Landaluce.

El futuro de las máquinas tragamonedas clásicas

Si bien las cifras están lejos de las de hace 10 años, se puede observar un leve repunte a partir del 2014. El crecimiento de la industria no es ajeno al contexto económico general por lo que el repunte en indicadores económicos también se ve traducido en mayor facturación. Los bares entienden el juego como un complemento al servicio que brindan, y valoran el entretenimiento que pueden ofrecer a sus clientes, por lo que un mercado más competitivo termina volviéndose uno más innovador.

La oferta y la demanda van de la mano, y todavía está por verse qué futuro le depara a este tipo de juego. Por lo pronto, los creadores están analizando nuevas variantes de juego, agregando interactividad y probando temáticas diferentes (motivos históricos, películas y otros) que resulten atractivos para públicos más variados. ¿Con qué nos sorprenderán a continuación?